Por: Dr. Raúl García Barrios rgarciab@servidor.unam.mx
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias-UNAM
Dr. Víctor Sánchez Cordero Ávila victors@ibiologia.unam.mx
Instituto de Biología-UNAM
Biol. Fernando Jaramillo Monroy fjm5@hotmail.com
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias-UNAM

 

El sistema de altas cuencas del Apatlaco y el Tembembe, se caracteriza por una profunda crisis socio-ecológica, reflejo de sus agudos problemas sociales y económicos. Varios de los pueblos de la región son intensamente problemáticos, como Huitzilac, Tlatenango y Cuentepec, en Morelos, Ocuilán y Xalatlaco en el estado de México, y Topilejo y Parres en el D.F. Sin embargo, esta región de 650 km2, es estratégica tanto en lo que respecta a la biodiversidad ahí representada, como por el hecho de que constituye una importante zona de recarga de los acuíferos occidentales de Morelos y el D.F.

Dado que los Centros académicos cuentan con más recursos que hace dos décadas, para entender y atender los procesos sociales y ecológicos involucrados en la pérdida de la biodiversidad y el deterioro del ambiente, e intervenir en sus posibles soluciones, no sólo con recursos cognitivos, sino también con recursos políticos y éticos, la UNAM conduce en Morelos un ambicioso programa de investigación-intervención, que abarca el saneamiento de los ríos, la restauración de los ecosistemas y comunidades degradadas y el rescate de especies en peligro de extinción.

Las causas de esta crisis son complejas, pero un análisis cuidadoso de la situación regional conduce a la conclusión, de que la solución de esta crisis involucra necesariamente la movilización del capital humano y social de las poblaciones locales. Las únicas estrategias viables para la conservación y restauración del entorno natural, son aquellas que emerjan a partir de decisiones y experiencias locales de cooperación y coordinación de actores aglutinados en torno a proyectos específicos. Por ello, la UNAM otorga y promueve recursos externos cognitivos, financieros y humanos para impulsar esta forma de movilización comunitaria, a la par que cumple con sus propósitos esenciales de investigación, docencia y difusión de la cultura.

El proyecto de formación del Corredor Ajusco-Chichinautzin-Barrancas de Buenavista de conservación y restauración ecológica comunitaria, busca promover la formación de una red de participación y coordinación de comunidades campesinas e indígenas, que derive en un instrumento legal y legítimo para las comunidades, que brinde apoyo y haga viable la legislación existente, al incrementar y fortalecer las capacidades locales de conservación ambiental y desarrollo sustentable.

 

El corredor involucrará, a las comunidades de Topilejo, Huitzilac, Coajomulco, Tetela, Santa María, Tlaltenango, Buenavista del Monte, Ahuatenco y Cuentepec. En su parte norte, impulsará la restauración de áreas fuertemente degradadas, tal como el Cerro del Pelado y la cuenca de la Laguna de Hueyapan. En el centro, buscará la conservación de áreas muy bien conservadas de bosques de pino, mesófilos y mixtos no incluidos en el Corredor Biológico Chichinautzin, pero que deben ser protegidos. En el sur, promoverá la restauración de las barrancas del “glacis de Buenavista”, que incluye fragmentos importantes y corredores de vegetación riparia y de talud y zonas de selva baja, así como de los terrenos agrícolas y ganaderos deteriorados y poco productivos. Finalmente, en su parte suroriental impulsará el saneamiento y restauración de las barrancas de los pueblos de Santa María y Tlaltenango, en Cuernavaca, donde un excesivo crecimiento poblacional, seguido por una intensa aglomeración y expansión de la mancha urbana sin ninguna regulación ambiental, y la acumulación histórica de errores u omisiones en las políticas de desarrollo municipal y regulación de la tenencia de la tierra, han provocado un profundo deterioro de este preciado espacio ecológico.

La región de nuestro estudio, constituye una unidad geomorfológica e hidrológica, al mismo tiempo que histórica y política; es relativamente fácil obtener sinergias potenciales entre los esfuerzos de conservación y restauración ecológica de las distintas comunidades, ya que por su cercanía, comparten experiencias, ideas y recursos, y existen en muchos casos fuertes interdependencias y externalidades, entre ellas. Siempre y cuando los recursos institucionales y humanos locales estén debidamente orientados, los esfuerzos de cooperación y coordinación local de una comunidad pueden catalizar los esfuerzos de las demás.

 

 

 
 
 
 

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Juan M. Castro G.