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Los fósiles de la “Cueva Encantada” de Chimalacatlán: Una mirada al pasado |
| Dr.
Eduardo Corona M.
ecoroma@correo.unam.mx Laboratorio de Arqueozoología, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH ) Delegación Morelos |
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El objetivo de la Paleontología es revelar la historia biológica del mundo a través del estudio de los fósiles de flora y fauna. Su estudio nos aporta información valiosa para comprender los patrones evolutivos y geográficos de los organismos, así como las condiciones ambientales en que se desarrollaron. Por lo tanto, su estudio es un área donde confluyen de manera prioritaria la Biología y la Geología, Un caso particular es aquel donde se encuentran evidencias de interacciones de los organismos fósiles con el hombre primitivo, al ser aprovechados por éste como recursos alimentarios o simbólicos, para lo cuál se recurre también a la Antropología. En México, la tradición científica en el estudio de los fósiles se remonta a casi 200 años, y prácticamente en cada estado de la República Mexicana se tiene, al menos, una localidad, que provee de información paleontológica. El estado de Morelos no es la excepción, ya que en los últimos años ha sido objeto de atención por los hallazgos obtenidos en la llamada “Cueva Encantada” de Chimalacatlán, localizada en el Municipio de Tlaquiltenango, así como por la cooperación que se ha alcanzado entre pobladores, autoridades civiles e instituciones académicas. La importancia del sitio radica en que se han hallado restos de animales que vivieron en el Pleistoceno, época que abarca entre los 1.8 millones de años y los 10,000 años antes del presente. Algunas de esas especies siguen viviendo en la actualidad, mientras que otras se extinguieron en el transcurrir de su época. Adicionalmente se han encontrado distintos momentos de presencia humana, como son la época colonial y prehispánica, pero también algunas evidencias insinúan que pueden producto de la actividad de los pobladores más antiguos, quienes recorrían América a fines del Pleistoceno. Por tanto, el estudio de la Cueva es de gran interés para la Paleontología y la Arqueología Prehistórica. Un poco de historiaEl descubrimiento de la Cueva en la década de los 40 gracias a las exploraciones que se efectuaron en la región por la Arqueóloga Florencia Müller y el Ingeniero Alberto R. V. Arellano. En su reporte científico indican que hallaron tanto restos de proboscídeos, término con el que se designa a los mamíferos similares a los actuales elefantes, así como las evidencias de los asentamientos prehispánicos y coloniales de la Cueva. Fue hasta el año 2001 cuando se hizo un nuevo hallazgo fortuito de restos animales, debido a que los pobladores efectuaron obras para obtener el agua que se acumula en el fondo de la cueva. Ante tal situación, solicitaron la asesoría del INAH para que sus especialistas hicieran una evaluación de los restos que se habían obtenido. Esta actitud de los pobladores y de las autoridades civiles permitió establecer un marco de cooperación y de beneficio mutuo para la investigación científica y para la población. Uno de los resultados es que después de varios meses de trabajo, que comprendieron los trabajos de restauración y conservación de las piezas, la habilitación del local, así como la elaboración del guión y las cédulas, se abrió al público un museo local. En el 2002 se efectuaron nuevas excavaciones científicas y actualmente se plantea la realización de más investigaciones, las que permitirán establecer el ambiente pretérito que le rodeaba.
Figura 1. Esquemas de la fauna recuperada en la Cueva Encantada: a, edentado ( Paramylodon ); b, Gonfoterio; c, caballo; d, camello, e, microfauna: anfibios, reptiles, aves, musarañas, conejos, murciélagos. Elaborado por el autor. Fotografías: ECM y Reuters. |
RESUMEN DE LOS DESCUBRIMIENTOSPara efectos prácticos los restos de la fauna recuperada se puede dividir en la de tamaño pequeño, como son aves, murciélagos, roedores, anfibios y reptiles; la de tamaño mediano, como son el venado ( Odocoileus ) y el caballo ( Equus ). Mientras que los más espectaculares son los que pertenecen al grupo de los mamíferos extintos de gran porte, entre los que se encuentran un edentado ( Paramylodon ), animal que guarda cierta relación con los osos hormigueros y armadillos. También está un proboscídeo del grupo de los gonfoterios bunodontes, los que guardan una lejana relación con los mamutes y con los elefantes actuales. Este es un grupo del que en México se conocen pocos y aislados restos, así que la importancia de éste ejemplar es que nos permitirá tener datos para comprender mejor a éste grupo (Figura 1). Los gonfoterios fueron característicos de bosques montañosos tropicales, localidades que se conservan poco en el registro paleontológico. Estos animales se caracterizan por poseer una mandíbula con una barbilla alargada de donde les viene el nombre, además de presentar ocho molares cuya superficie masticadora presenta cúspides, pero con el desgaste se forma una especie de trébol, además puede presentar de dos a cuatro delgados incisivos o defensas, que en la mayoría de los casos presentan una banda lateral de esmalte. El estudio de la persistencia y la extinción de ciertos grupos animales nos permiten explicar la gran diversidad biológica actual en el Estado de Morelos, ya que se encuentra en una importante zona de transición entre las dos regiones biogeográficas que hay en el continete, la Neártica y la Neotropical (Figura 2).
Figura 2. Localización de las regiones Neártica y Neotropical en México. Elaborado por el autor, basado en la propuesta de G. Halffter. Otra vertiente del estudio es el estudio de las huellas de uso humano que presentan algunos de los huesos, ya que hasta el momento no tenemos la certeza de que hayan sido hechas por los primeros pobladores de la región o si fueron modificados por habitantes posteriores. En resumen, el estudio de los materiales faunísticos recuperados en la Cueva Encantada de Chimalacatlán nos permite abrir una ventana hacia el pasado, que puede ser mantenida gracias a la cooperación fructífera entre la población y sus autoridades con el INAH. Dejando claro que una denuncia efectuada a tiempo por los habitantes del lugar y la atención adecuada de los investigadores permitieron recuperar información valiosa, tanto para la paleontología como para los estudios sobre el poblamiento de América. Dicho material aun cuando se encuentra exhibición también está en proceso de ser registradas en las colecciones científicas del INAH. Lecturas recomendadas: Corona-M. Eduardo y Joaquín Arroyo Cabrales (eds.). 2003. Relaciones hombre-fauna, una zona interdisciplinaria de estudio . Editorial Plaza y Valdez - Consejo Nacional de la Cultura y las Artes - Instituto Nacional de Antropología. Distrito Federal, México. González G. Arturo y Alfredo De Stéfano. 2002. Fósiles de México. Coahuila, una ventana a través del tiempo . Gobierno del Estado de Coahuila. Saltillo, México.
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Lecturas recomendadas: Montellano-Ballesteros, Marisol y Joaquín Arroyo-Cabrales (eds.). 2002. Avances en los estudios paleomastozoológicos. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia. Distrito Federal, México. |